octubre 17, 2016

Clases de música para niños: la respuesta a innumerables problemas

No es desconocido para nadie (o pocos estarán en desacuerdo) que la música es una de las manifestaciones culturales más importantes para el ser humano. Aquel individuo que no guste de la música será una excepción, en verdad. Y es que este arte, pues, cuenta con todas las características para serlo, partiendo en primer lugar del goce estético que puede generar el escuchar una obra de Mozart o Bach (hasta otras piezas menos consagradas o totalmente diferentes por ser de otros géneros).

Pero en general, es esencial en nuestras vidas porque la música tiene la capacidad de engendrar o propiciar todos los sentimientos que nuestra especie puede experimentar. Desde vivir una clase de “felicidad” o emular el propio enamoramiento, hasta otorgarnos sentires tan opuestos como la tristeza o la emancipación del odio que vivimos en determinados momentos o por ciertas circunstancias, la música nos ayuda a canalizar esas emociones que nos distinguen de otros seres y que nos hacen “humanos”.

Desafortunadamente, no todos pueden distinguir la importancia que tiene la música en el desarrollo y vida de todo ser humano (lo ideal sería partir de clases de música para niños en general). Esta falta de atención a dicha capacidad del hombre, tanto en su apreciación (escuchar música de muchos tipos) como en su ejecución (tocar un instrumento y dedicarse a la producción musical), se debe básicamente a la dinámica que experimentamos en casi cualquier sociedad contemporánea, en la que el arte es visto como un aspecto accesorio y que no tiene un fin utilitario en nuestro sistema, o sea que no es una necesidad básica.

Dicho con otras palabras, que la música, a diferencia, digamos, de la medicina, no nos brindará caminos o métodos para atender y poner fin a ciertas enfermedades. Pero desde aquí podemos ver que la falta de visión y actualización en esta y otras materias del quehacer humano cierran nuestras posibilidades.

La música se ha demostrado con efectividad como parte de diversos tratamientos ante males o malestares que padecemos. La depresión, por ejemplo, es una enfermedad que aunque muchos no la reconozcan como tal (o no sepan identificarla y en ese sentido, no puedan verla como lo que es), tiene implicaciones a diferentes niveles que merman nuestro andar por el mundo sin importar nuestra condición social, menos la edad. Aunque parezca irreal, los niños también son propensos a experimentarla sin que nos demos cuenta y las causas, como las consecuencias, pueden ser tan diferentes como desastrosas.

En escenarios como este las clases de música para niños se convierten no solo en un refugio o en ese lugar seguro que todos buscamos, sino en una especie de catarsis para externar su sentir y deshacerse de aquello que los perjudica en cualquier sentido, incluso cuando no se percaten de ello. Pero esto no es todo lo que les proporciona, ante todo, el interactuar con su profesor y otros compañeros, los hará mejorar en sus capacidades de sociabilización.

Comprender que el arte, en este caso, la música, es tan importante como otras cuestiones, no solo comparándola con la medicina o sus tratamientos, donde puede tomar parte, sino con otras ciencias o materias que nos brindan mejores oportunidades de vida, implica verla como una de las formas para resolver innumerables problemas a cualquier edad.

Un niño que tiene dificultades para relacionarse con sus semejantes, porque esta potencialidad nunca se trabajó en él por diferentes motivos, que van desde los más catastróficos hasta situaciones menos complejas, con la música tiene la posibilidad de  revertir tal escenario. Pero serán los padres del infante quienes tengan la autoridad para actuar en este sentido o en otro. Sin embargo, obligar a un infante a asistir a una terapia psicológica frente a clases de música para niños, tendrá diferentes resultados.

Y es que la música, a diferencia de otros mecanismos como la sesión con el psicólogo, tendrá ventajas como su carácter lúdico. Resulta pues que la música, frente a otras formas de terapia, tiene la capacidad de presentarse más como un juego que lo que implica sentarse frente a un terapeuta que te indique qué hacer para leer tu personalidad. Naturalmente, no todos los niños identificarán que están, en el supuesto caso, frente a un médico o persona capacitada para hablar con ellos y con base en lo que digan, determinar qué es lo que los está afectando.

No podemos generalizar, pero son menos los infantes que sabrán a qué van cuando se trate de una cita con el psicólogo. Para los que lo sepan, incluso, reconocerán que la música, tanto aprender lo básico para su ejecución, como escucharla solamente, es preferible a estar frente a un señor o señora prácticamente desconocidos, y que por tanto, no brindarán la confianza necesaria para externar lo que se espera de una plática de este tipo.

Así pues, las clases de música para niños son ideales para aquellos casos en los que las charlas con terapeutas no logren su cometido o poco se avance con las mismas, para todo niño que requiera de un mecanismo lúdico o que al menos lo haga sentir fuera de un espacio no sin reglas ni disciplina, sino donde se sienta capaz de crear y trasformar su entorno con lo que tiene a su disposición.

La música es capaz de proveer a los niños de un terreno de libertad, donde ellos pueden elegir qué escuchan para motivar a su ser a externar todo lo que quiera. Y este es el primer paso para identificar aquello que hace falta, así que lleva a tus pequeños con nosotros, La Escala, donde podrán tomar clases de piano o guitarra, por ejemplo, y desarrollar sus capacidades musicales para la vida. Haz un mejor ser humano de tu hijo, y llévalo a aprender música…