Clases de música para niños

Cuando conoces a un alumno por primera vez, tienes que estar muy atento a su personalidad, porque hay gente que es muy tímida y también hay gente que es más extrovertida, mucho más segura de lo que quiere hacer. Por otra parte, también depende de la experiencia que ya tiene y de la edad que tiene; no es lo mismo dar clases de musica para niños, a que les demos clases a personas de 60 años que ya tienen muchas experiencias y capacidades que han adquirido a lo largo de su vida. Entonces debemos adaptarnos a su nivel de experiencia, a lo que desean hacer y para qué quieren la música en su vida; la personalidad, expectativas y capacidades de los alumnos.

Clases de música para niños | La escala

Tomemos como ejemplo una clase de canto. Todos queremos la música porque nos encanta, pero hay quienes tienen aspiraciones más claras; que ya saben lo que quieren cantar. También debes preguntar al alumno cuál es el tipo de música que le gusta; puede ser muy diversa, pero para cantar cualquier género, debemos tener bases.

Posteriormente hay que conocer su tipo de voz. Esto puede conocerse escuchando la forma de cómo hablan, y pidiéndoles que hagan ciertos ejercicios básicos de afinación. Hay que verificar si son capaces de identificar las alturas, los tonos; si no, hay que comenzar por ese punto. Hay quienes tienen muy buen oído y pueden imitar muy fácilmente los ejercicios de vocalización y hay quienes tienen un proceso para empezar a afinar las notas. Entonces debemos ir al ritmo de cada alumno.

Ya después, algo que se enseña más en el aspecto teórico, es la técnica de respiración, que es fundamental para poder cantar algo, del género que sea. Hay que conocer la respiración diafragmática, porque es muy diferente a la manera en que hemos respirado toda la vida. Hay que aprender a conectar todo el cuerpo con la voz.

Entonces hacemos respiración, vocalización, empezamos a ayudarlos a cantar algo que les guste, y poco a poco, tomando en cuenta eso que les gusta, vamos buscando cosas parecidas que puedan tener otro nivel de dificultad; cercano a lo que pueden hacer, pero que también les represente un reto para crecer. A veces puede pasar que escojan algo demasiado difícil, que se vuelve frustrante, pero en las clases de musica para niños hay que cuidar que sea lo suficientemente sencillo como para que lo puedan abordar pero no tanto como para que se convierta en aburrido.

Otro factor a tomar en cuenta es si el alumno es disperso o es una persona muy entregada y tiene la capacidad de concentrarse muchísimo, le pongas lo que le pongas a estudiar. Esto es independiente de la edad; incluso hay niños muy concentrados y muy exigentes en los detalles y por otra parte, hay jóvenes y adultos que son muy dispersos y se distraen fácilmente.

Entonces comenzamos con un material que les guste, incluso, que ya se sepan. Partiendo de ahí, poco a poco lo vamos afinando, colocando la voz, conectar gradualmente lo que se hace en las vocalizaciones con la manera de cantar que tenían. De hecho, se da un choque, porque siempre sucede que cuando llegan por primera vez, ya cantaban de alguna forma, que es como lo han hecho toda la vida y lo han venido haciendo de manera automática, o lo hacen así porque así lo vieron o lo imitaron. Entonces debemos invitarlos a tener paciencia.

En la clase de canto no sólo vamos a buscar perfeccionar su afinación y su técnica. Vamos a buscar que el trabajo les facilite el acercamiento. No queremos que todos canten un género clásico. Se les va a dar la técnica que facilite lo que sea que quieran cantar. Para eso lo que les va a funcionar es la respiración adecuada y el relajar todo el sistema fonador, es decir, que tengan más conciencia que la voz no viene de la garganta, sino que viene de todo el cuerpo. El tronco está muy involucrado, la cabeza, el cuello, el pecho y hasta la postura, porque a veces hay mucha tensión.

Posteriormente, ya no sólo es la técnica y la afinación, sino la expresión. Es muy importante que conecten lo que están diciendo, lo que están cantando, con algo que sientan, por que si no, su ejecución se convierte en algo mecánico. No deben olvidar que están haciendo este trabajo porque les gusta. Muchas veces se pueden quedar sólo con el estrés de estar pensando si lo están haciendo bien o mal. Hay que transmitirles la idea es fundamentalmente para compartir y para expresar.

Existen diferentes formas de dar una clase. Por ejemplo, hablando de niños, entre los seis y los diez años ya están más acostumbrados a concentrarse en algo, incluso si su personalidad es más curiosa, te escuchan y van entendiendo muchas cosas. Debemos procurar que la clase de canto sea más como un juego, algo más corporal: que sientan la respiración, que sientan su cuerpo al respirar diferente, lo que llega a ser divertido para ellos mismos, porque lo ven también como un juego. Entonces los ponemos a hacer pequeños ejercicios, presentados en la forma de un reto. Vemos si los pueden hacer, pero como un juego.

Conforme estemos tratando con alumnos mayores, con jóvenes por decir algo, o adolescentes, pero que ya no son niños, algo que debemos desarrollar mucho es la seguridad en el escenario. En las clases de musica para niños, hay que lograr que aprendan a relajarse, que lo hagan por disfrutar, y también les vamos enseñando un poco más de cosas teóricas. Les explicamos qué es el diafragma, que los pulmones se expanden, etc. Esto, a un niño, se le explica diciéndole que tenemos globitos que se llenan de aire. A un adolescente se le dice que son los pulmones, cómo funcionan y su relación con el diafragma, la úvula, la campanilla, que hay que levantarla, que hay que levantar el paladar, en fin, todas esas cosas que son más técnicas se pueden platicar con gente que ya tiene más trayectoria y experiencia.

Esta forma de enseñar se va adquiriendo en un maestro experimentado al ir dando clases en sí, y con la experiencia que tuvo con sus propios maestros. Esto se redondea con las clases universitarias recibidas, que son mucho más teóricas, con más conceptos y es un proceso individual de cada maestro ir relacionando la experiencia personal con dichos conceptos y poder lograr la técnica. Cuando tienes grupos reducidos o clases particulares, te puedes adaptar a la forma de reaccionar y a la personalidad de cada alumno.