julio 5, 2016

La Escala: Clases de música para niños

Saludos cordiales a quienes nos visitan, sean bienvenidos a una entrada más de este blog, con el que nuestra firma La Escala (profesionales con largo historial de experiencia en la docencia musical), busca acercarse a las personas interesadas en aprender a tocar un instrumento musical en el interior de la Ciudad de México. Blogueamos, esta ocasión, una entrada cuyo contenido tiene por eje temático las clases de música para niños, gracias a las cuales, muchos infantes tienen la posibilidad de aprender e incursionar en el maravilloso mundo de las sonoridades y la ejecución instrumental.

Hablaremos, siendo más precisos, sobre los diversos beneficios implicados en el aprendizaje musical para que los lectores los conozcan con mayor detalle y entiendan por qué resulta muy conveniente integrar en la formación educativa de sus hijos, a las clases de música. Recuerden que si desean que sus niños aprendan adecuadamente a adaptarse a un instrumento, acudan a un centro de enseñanza como en La Escala, donde se impartan clases de manera profesional. Demos comienzo, sin más dilación, a la entrada que nos compete.

Sobre los beneficios de la educación musical en los niños.

Es bien sabido que desde los primeros años, los infantes se encuentran en un proceso de aprendizaje continuo en su deseo de conocer el entorno que les rodea. La mayoría de los infantes son educados desde casa bajo ciertos criterios que no aprovechan su verdadero potencial. Si a estos criterios se suman enseñanzas como la música, sin duda los padres observarán durante el desarrollo y crecimiento de sus hijos, la manera en que éstos se relacionan con el mundo y consigo mismos, la cual, es muy distinta al promedio. ¿A qué se debe? A múltiples factores que intervienen directamente tanto en la inteligencia como en la intuición de los menores.

Practicar de manera habitual optimiza las habilidades diversas que vamos adquiriendo durante nuestro ciclo de vida, por ejemplo, mediante la práctica mejoran la memoria, el lenguaje, la conducta, la inteligencia espacial y la intuición temporal, etcétera. En la última década se ha ampliado y generalizado la investigación para la elasticidad cerebral en músicos, en compositores e instrumentistas profesionales. El motivo de ello es obvio: con el fin de obtener una velocidad mayor en los dedos, así como precisión, los músicos requieren no sólo de un entrenamiento físico y técnico, sino también uno mental.

Una investigación llevada a cabo hace algunos años, concluyó que un niño instrumentista puede llegar a realizar hasta 7500 horas de práctica antes de alcanzar la mayoría de edad. Estos estudios, entre otros, han ayudado a comprobar y verificar las variadas ventajas que experimenta la fisiología humana cuando se aprende a utilizar un instrumento musical. Entre tales trabajos académicos, destaca la recopilación que hizo Lütz Jancke, docente del Instituto Tecnológico de Suiza. Con base en ello, hizo algunas propuestas bastante sugerentes que vale la pena conocer.

Jancke propone que el aprendizaje musical puede fungir como una terapia del tipo neuropsicológico, puesto que mejora las habilidades mnemotécnicas, lingüísticas, conductuales e intelectuales, asimismo, permite la elaboración de complejas relaciones mentales de los objetos en el entorno. Esta última es muy importante para la cotidianeidad de los hombres y mujeres, pues permite la realización de diversas actividades.

Un estudio realizado en menores de seis años a los que se les enseñó la ejecución de instrumentos musicales en un periodo de 15 meses,  mostró que todos los aprendices experimentaban transformaciones en su anatomía cerebral y en el funcionamiento de sus hemisferios, tanto en el izquierdo como en el derecho. La actividad en éstos aumentó considerablemente, lo cual es beneficioso para la salud de la mente y para motivar el deseo de aprender más.

Desde el momento en que se incursiona en el aprendizaje de un instrumento, empiezan a afectarse para bien, diversas regiones neuronales, más, con mayor precisión, es después de los cuatro meses cuando se detectan cambios verdaderamente significativos. Dichas regiones en el cerebro, al ser estimuladas permiten no sólo el perfeccionamiento de las habilidades musicales sino también de otras, sobre todo, aquellas que usamos para nuestras tareas cotidianas, como hacer tareas, ir de compras, coordinar el cuerpo, etcétera. Tales efectos ventajosos son mayores, si la educación se imparte a los alumnos desde que son infantes, por ello, resulta conveniente propiciar en  sus hijos, desde temprana edad, el interés por la música y la ejecución instrumental.

Al haber una optimización de la elasticidad cerebral mediante las clases de música para niños, resulta obvio que se mejore igual la capacidad neurocognitiva. Asimismo, las implicaciones de dicho aprendizaje se hacen notar en el ánimo de los practicantes, es decir, estimula su autoestima, hace que los niños confíen en sí mismos, en sus capacidades y talentos. Si a esto se suma el apoyo incondicional de los padres, es muy seguro que el crecimiento y la carrera musical del infante será muy provechosa en un futuro no muy lejano. Cabe mencionar que la enseñanza de un instrumento permite el tratamiento de personas con problemas verbales, dislexia y con déficit de atención, e incluso elimina la posibilidad de usar medicamentos que pueden ser perjudiciales, entre otros métodos invasivos.

Esperamos que la presente entrada haya sido agradable para los que nos han honrado con su visita, por ahora tenemos que despedirnos, invitándoles a que acudan al centro educativo de La Escala para solicitar nuestras excelentes clases de música para niños, con las que muchos chiquillos del centro del DF entre otras entidades aledañas, han encontrado en la ejecución de un instrumento, una pasión que durará toda su vida. ¡Hasta la siguiente entrada!